La palabra “copiar” es un término que no todo el mundo
entiende por igual y que ha creado confusión en la manera la entenderse, ya que
la percepción cambian según la persona a la que se pregunte.
El documental nos muestra como la copia ha afectado a las obras
originales producidas y los autores de las mismas. Nos introduce términos como:
Derechos de autor o copyright.
La propiedad actual es el conjunto de derechos que regula la
protección de las creaciones del ser humano, además existen 2 tipos de derechos
fundamentales: derechos de autor, que se refiere a creaciones artísticas. Derechos
de explotación, que se refiere a los derechos de producción y difusión pública.
Para poder entender mejor estos conceptos se muestran las
distintas solicitudes y permisos para poder publicar en Internet “¡Copiad,
Malditos! Javier de la Cueva, abogado experto en propiedad intelectual, explica
los pasos que se deben llevar a cabo para colgar el documental en Internet:
1.
Averiguar si el contrato con TVE permite que el
documental pueda ser colgado en Internet o se encuentra protegido con derechos
de autor.
2.
Firmar un contrato de cesión de derechos con las
personas que tienen los derechos de autor.
3.
Conseguir la autorización de la imagen de las
personas que participan en el documental.
4.
Conseguir un acuerdo con TVE y copropietarios
del documental.
Además de estos pasos, hay que conseguir la licencia
Copyleft, la gente podrá ver, descargar y copiar sin problemas.
Como explica Ignasi Lbastida, existen 6 tipos de licencia,
todas permiten la copia, reproducción y distribución, siempre y cuando no se
haga con fines comerciales.
El músico del documental tiene cedidos sus derechos a la
SGAE, por lo que se tiene que pedir una autorización. La SGAE es la entidad que
defiende los derechos de autor de músicos y editores en España, es la sociedad
más importante de nuestro país en lo que a derechos de autor se refiere.
También existen otras asociaciones como AISGE, que es de los actores, AGEDA, de productores audiovisuales o CEDRO, de
escritores.
Se reseña un aspecto importante, la rapidez en la que
avanzan las tecnologías en relación con las leyes y los derechos de autor.
El cine como era de esperar es el sector más afectado por la
copia y eso se ha notado no solo en la asistencia a los cines, sino también en
la compra y alquiler de DVD. Lo que ha hecho que compañías como Nextflix hayan
alcanzado un gran éxito ofreciendo por un módico precio amplitud de películas o
series. Otro proyecto es Cosmonauta, donde los clientes no son solo
espectadores también pueden ser productores de la película, algo que aumentaría los espectadores.
Pero no solo el cine es afectado por la piratería, la música
también se ha visto muy afectada, ya que la gente se puede bajar por Internet
de forma gratuita discos completos, esto ha bajado drásticamente las ventas de
discos. Algunos músicos han buscado maneras de obtener ingresos con el aumento
de los conciertos y giras.
Con este documental se pretende de alguna manera concienciar
a los usuarios que practican la piratería los derechos que debemos respetar, y
el riesgo que corren algunos artistas cuando violamos estos derechos, ya que no
todos los artistas son famosos y multimillonarios, también hay artistas
humildes a los que afecta en gran medida la piratería y tal vez por ahorrarnos
un poco de dinero hacemos un gran daño a las distintas industrias (cine,
música, literaria etc.)
Tras visionar el documental, me surge la duda de si es ético poseer, en cuanto a derechos de autor, una idea que, seguramente, ha surgido a raíz de documentarse sobre otros autores, de la experiencia personal de cada uno y condicionada por otras ideas. Realmente es bueno que a cada persona se le reconozca su mérito y que se le pague por ello, pero no queda muy claro si verdaderamente es un delito poner en práctica ideas fundamentadas en ideas de otros. De todo ello se encarga la SGAE, una labor que en este documental me ha llamado mucho la atención, puesto que obliga a pagar a un cocinero derechos de autor por la música que escucha cuando cocina. Y quiero recalcar que se trata de un restaurante que ofrece comida y servicio, no música.
ResponderEliminarAdemás, y por último lugar, me gustaría destacar el hecho de que no por tener una licencia de derechos de autor va a ser más exitosa tu obra, sino que la libre distribución hace que la obra llegue a mucha más gente, le interese a mucha gente y que dichas personas, seguramente, la recomienden a otra mucha más gente. Un proceso en el que todos ganan.
Se deben respetar los derechos de autor, claro que sí, faltaría más, pero de ahí a intentar engañarnos a todos va un trecho.
ResponderEliminarUno puede crear una canción y venderla, lo que no puede hacer es intentar ganar dinero cada vez que alguien la reproduzca, es ridículo. Es como tener que pagar a quien inventó la televisión cada vez que la enciendes en casa. No hay por donde cogerlo.
De cualquier modo, da igual, pues cuando nos queremos dar cuenta de estas cosas, ya tenemos el nuevo intento de estafa por parte de los "propietarios intelectuales": el contenido descargable o lo que es lo mismo, venderte un producto a piezas.
Desde mi punto de vista el documental es muy completo. Con respecto al tema tratado, es cierto que la piratería ha afectado mucho a la industria, pero también ha aportado cosas buenas. Con la piratería ha aparecido un nuevo modelo de negocio, además ha favorecido al crecimiento de la cultura permitiendo a muchas personas descargar música, películas, libros... sin necesidad de gastarse dinero en ir al cine, o comprarse un libro. Quién sabe si en este modelo se encuentra el secreto del éxito…
ResponderEliminarEl documental me ha gustado bastante porque nos hace reflexionar sobre si es lícito pagar derechos de autor cada vez que se utilice una obra. Al igual que a Rocío, también me ha sorprendido que el dueño de un restaurante pague cada vez que quiera escuchar música de su país, cuando el objetivo de este hombre es prestar un servicio culinario y no musical. Es interesante diferenciar los términos de copyleft y copyright, ya que el primero es mucho más actual y permite más libertad de visión que el segundo. Aparece como claro protagonista la SGAE, que bajo mi punto de vista solo quiere hacer negocio con las obras y buscar cada vez más dinero.
ResponderEliminarSinceramente creo que está bien sacar dinero, puesto que en la sociedad actual es un bien más que necesario, pero la piratería digital está ganando terreno y si la SGAE sigue en sus trece de cobrar a todo aquel que, por ejemplo, ponga música en su propio restaurante, acabará perdiendo más dinero de los ingresos que se generan.
Al ver el documental creo que la labor que realiza la SGAE es bastante engañosa, pues aunque ellos se definen como una organización sin ánimo de lucro acaba siendo todo lo contrario.
ResponderEliminarAdemás, por otro lado, la SGAE trata de exigir a los artistas que se "registren" en esta organización para poder ofrecer al público sus productos, sin embargo, en mi opinión, en ocasiones para vender algo resulta mucho más efectivo el "boca a boca" y, por ello, una gran cantidad de artistas se basan en esta técnica para darse a conocer.
Tocando el tema de la piratería estoy de acuerdo con Marina que a pesar del daño que ha provocado a la industria, en estos días que corren se ha podido acercar las nuevas películas, discos o hits a personas que no puedan permitirse por motivos económicos la compra de estos discos o las entradas del cine.
ResponderEliminarEl documental es bastante interesante en todos los sentidos. En mi opinión la labor que lleva a cabo la SGAE me parece exagerada, ya que, como ha comentado anteriormente María, se definen como una organización sin ánimo de lucro y acaban siendo todo lo contrario, un negocio.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo en que la piratería ha hecho mucho daño, pero gracias a ella se han dado a conocer muchos artistas y, sinceramente, creo que este será el futuro.